miércoles, 12 de marzo de 2014

INSENSIBLE SOBERBIA





“Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su petulancia; pero no serán firmes sus mentiras” (Isaías 16: 6 RVR 1960).


Moab, un pueblo vecino de Israel no es ajeno a la amonestación de Dios interesado en su salvación. El problema es que sus habitantes tienen una característica que los hace insensibles a su voz. Joseph Goebbels, Ministro de propaganda nazi dijo: “Miente, miente, que al final algo quedará... ...cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá..." de allí se acuña la frase: “Una mentira dicha con convicción es una gran verdad”. Adolf Hitler, soberbio por decisión dijo: "no es la verdad lo que importa sino la victoria". La soberbia hace que el ser humano tome sus mentiras como verdades.

Al igual que en los pueblos Moabitas, todo tiene un proceso, por ejemplo: en sus inicios el esposo sabe que el adulterio es destructivo en su relación saludable con su Dios, esposa e hijos, en un descuido consiente (amistades insanas, visitas a lugares incorrectos y otros) inicia una relación con una amante. Luego de la primera salida llega a casa de noche, se siente pésimo espiritualmente, llora en silencio, se considera el ser más asqueroso de la tierra; esta situación produce un desgaste emocional. El ser humano por naturaleza quiere evitar el dolor y podrá aliviar la angustia de dos maneras: se arrepiente aceptando su error pidiéndole perdón a Dios renunciando a continuar ese adultero amorío o en ese momento puede comenzar a justificarse acallando su conciencia. Comienza a conferir su culpabilidad a otro elemento: La sociedad (El hombre por naturaleza es infiel), la esposa (No me trata bien , ya no es tan atractiva como antes), mientras más demora en arrepentirse y comienza a racionalizar su falta, más hábiles e inteligentes son sus argumentos justificativos (Puede manipular el texto bíblico: “Si Abraham tubo dos esposas, ¿porqué yo no?). 

Al inicio se dará cuenta que se está mintiendo, la soberbia está echando raíces, pero a medida que continúe evitando escuchar la voz divina e insistiendo en pecar, se convencerá que está haciendo lo correcto, su mente lo considera como la única salida. Familia, amigos, pastores que le muestran su pecado como lo que es, serán foco de su desprecio y sólo escuchará argumentos a su favor venido de amigos, muchos de ellos enfrascados en similares situaciones (Estos pueden ser muy estudiosos). Ahora el pecado es aceptado para luego defenderlo, y posteriormente divulgarlo, aquí es cuando la insensibilidad espiritual ha llegado a un estado tenebroso. Este es el pecado contra el Espíritu Santo, (ver Mateo 12: 31,32) cuando desechamos su voz, para este pecado no hay perdón. Isaías diría: ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo” (Isaías 5:20 BLA)

El despertar se inicia usualmente con una crisis, (divorcio, hijos sumergidos en las drogas, enfermedad, accidente) esta desmoronará con hechos las falsas teorías estructuradas. En ese momento se tiene la posibilidad inmediata de aceptar nuestra culpabilidad, recibir el perdón y disponer nuestra vida a la obediencia.

Cada día frente a una decisión incorrecta o pecado hecho, experimentamos pequeñas crisis, dependiendo de nuestra relación con Dios y sensibilidad espiritual. Nos sentimos miserables, lloramos frente a una situación incorrecta, estudiamos su palabra, recibimos concejos y escuchamos la voz divina impulsándonos a tomar una decisión dolorosa pero correcta. Si es correcta no tiene que ser meditada. “Lo correcto no se piensa, se hace porque es correcto” Algunas veces no tendremos fuerzas para obedecer, y nuestra opinión querrá prevalecer pero le diremos a Dios: Señor quita mi soberbia y dirige mi vida, no tengo las fuerzas, pero quiero obedecerte, ¡Ayúdame! Dios te levantará y fortalecerá tus músculos espirituales, luego tomarás medidas radicales para girar el rumbo de tu vida porque Dios hará de ti un vencedor.