lunes, 13 de junio de 2011

EL INDIVIDUALISMO POSMODERNO Y LA IGLESIA DE HOY


      Una de las características de la sociedad posmoderna es su visión individualista de la vida, caracterizada por su valoración a la realización personal y satisfacción individual. Nuestra iglesia convive con esta sociedad que plantea continuamente, por los diferentes medios de comunicación durante las 24 horas del día, sus ideas filosóficas que permean en la iglesia.
      Al solicitar una actitud activa y comprometida del  miembro de iglesia en actividades que impulsan el desarrollo de la misma, continuamente aparecen diversas razones personales que el miembro expone sinceramente, en sus variados matices las  respuestas en su mayoría están dirigidas a su realización personal como el trabajo, el estudio u otros elementos dirigidos a su valoración individual.
      Creemos necesaria la realización del cristiano, sin embargo ese acento individualista sumerge al miembro de iglesia en la inactividad y la pereza espiritual, considerando de esta manera como poco importante la actividad evangelizadora. El descuido por sus semejantes, se va expresando en el desinterés de las necesidades espirituales de sus amigos cercanos.
      Este desinterés se observa en la relación que tiene el miembro con personas a evangelizar. Si eso ocurre del miembro hacia el mundo, ¿cómo es su relación del miembro hacia la iglesia? ¿Cómo es su interés hacia sus más cercanos compañeros? Aquellos que tienen sus mismos ideales e intereses. Hace tres meses comencé a los miembros de mis iglesias a preguntarles lo siguiente: -- Hermano, dígame: ¿Cuántos amigos tiene en su iglesia?-- En su mayoría mis hermanos demoran en su respuesta. Para que se comprenda a donde quiero llegar, les pido que se tomen su tiempo antes de responder ya que amistad implica una relación cercana con aquella persona. Algunos con franqueza afirman que no tienen a nadie como amigo.

LA AMISTAD, CARACTERÍSTICA DE UN DISCÍPULO
      El diccionario de la Real Academia afirma el concepto de amistad de la siguiente manera: “Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona que nace y se fortalece con el trato” Notemos que se menciona de un proceso que se consolida por medio de la interacción continua entre dos personas. El registro Bíblico expresa su concepto en Proverbios. 17:17 (NVI) “En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano” Se destaca claramente que el motor de la amistad es el amor dado por Dios. En Juan. 13: 35 (NVI) dice: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” Jesús muestra a sus discípulos que la forma en que las personas no cristianas los reconocerían como verdaderos discípulos, sería por la forma en que se amarían. Definitivamente esa fue la característica por la cual fue distinguida la iglesia primitiva, leemos en Hechos 2: 46, 47 (NVI) “No dejaban de reunirse… de casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos” (la cursiva es mía) los reconocieron por la amistad que tenían y por eso los apreciaron, de esta manera llegaron a ser impactados por el amor vivencial que se mostraba en las reuniones de grupo llevados en sus hogares.

LA EXPERIENCIA DE MAHATMA GANDHI
      Un domingo por la mañana, Gandhi fue a una iglesia cristiana que estaba cerca, y tenía el propósito de hablar con el pastor al terminar el culto, para hacerse cristiano. Cuando entró en el templo, la comisión de recepción se negó a proporcionarle un asiento, y le sugirió que fuera a una iglesia de los negros. Gandhi salió de aquel templo para no volver más. “Si también los cristianos tienen diferencias de clase”, pensó, “permaneceré siendo hindú, y desde allí atacaré el mal” A esta narración podemos concordar diciendo que la falla estuvo en el ministerio de recepción, que los hermanos no fueron educados en la forma de acoger a esta visita. Pero, qué pasa con aquel que siendo bien recibido el sábado se encuentra solitario el resto de la semana. ¿Puede el privilegio de recibir una sonrisa y un fuerte apretón de manos una vez a la semana llevarnos a convertirnos en amigos? No, podemos ser conocidos, pero no amigos, la amistad como lo vimos conlleva una relación de estrecha confianza, de amor y fraternidad.
       El mismo Gandhi se refirió a los cristianos así: “Seguramente yo sería cristiano, si los cristianos lo fueran 24 horas al día” Que incoherente puede ser nuestra predicación al referir el amor de Dios en todo el proceso de salvación cuando nosotros no mostramos realmente ese amor en la iglesia. Podemos llegar los sábados de mañana para saludar artificialmente con nuestras manos a nuestros “hermanos”, sin conocer realmente que le paso en la semana o como le fue en el trabajo. Necesitamos compartir más que unos minutos en la escuela sabática o un cruce de económicas frases de cortesía al final del sermón. Necesitamos tener más tiempo juntos, como familia, como amigos.

LA IGLESIA VIVENCIANDO LA AMISTAD
       Gandhi expresa el pensamiento posmoderno de la población que deseamos ganar para Cristo; esa que se rige por sus emociones y vivencias antes que conceptos e ideas aunque lógicas y reales pero no palpables ni experimentales. Aunque son individualistas, hay un deseo desesperado por confiar en alguien, sus intereses se dirigen hacia la amistad y el compañerismo. El éxito de las redes sociales muestra ese interés insatisfecho, esa expresión del ser humano creado para vivir en comunión con Dios y sus semejantes, ese fracaso de una vida egoísta y personal.
       El hombre posmoderno se desilusionó de los sistemas que desearon cambiar al mundo por la incongruencia de su mensaje. Nosotros no podemos presentar un mensaje incompatible con nuestra vivencia personal. Necesitamos que nuestro amor expresado en la amistad y el compañerismo sea más que un sistema o un método evangelístico, sea un estilo de vida, por ello que los grupos pequeños son la oportunidad para ser grandes amigos. Los Grupos Pequeños no se pueden tomar como un modelo estructural forzado, sino como acto espontáneo de amistad y compañerismo. Siguiendo la idea Bíblica, la manera de lograr estos procesos es dirigiéndonos al dador del amor, la amistad y el compañerismo, a nuestro Dios que por medio su Espíritu Santo, dirige, protege y une a su iglesia. Recurrir al Dios de amor, transformador del corazón egoísta e interesado en amoroso y desprendido se hace urgente.


Marlon Joe Mamani Larico
Pastor Distrital MOP
Unión Peruana del Sur