sábado, 9 de mayo de 2009

EL ASISTENTE COMO MAESTRO

Comencé a colportar el año 2000, tuve la oportunidad de salir a trabajar con mi asistente en dos ocasiones. Por situaciones diversas y cambios administrativos que ocurre en algunos casos dentro del trabajo de la iglesia, mi asistente no tuvo la oportunidad de ser un constante maestro para el grupo de jóvenes que “sobrevivía”, saliendo a trabajar algunas veces a media mañana. De alguna manera tuve que ver la forma de aprender a colportar sea por libros o imitación. Creo que mi experiencia inicial en el Colportaje no fue muy halagadora. Alguna vez consideré la opción de desertar de este ministerio tan importante. ¿Cuáles fueron los factores que me motivaron a renunciar? ¿Por qué no tuve éxito desde un mismo comienzo? Algunas respuestas saltan a la luz. No hubo un asistente maestro que nos guie y eduque.

Dice la Biblia en Proverbios 22:10: “educa al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. El principio es dar una adecuada instrucción desde el comienzo de su vida, los parámetros y modelos de conducta serán dados desde cuando el niño es concebido. Esto es similar en el colportor, todo joven llega al colportaje con un deseo de aprender, es una hoja en blanco, nosotros podremos marcar las líneas de dirección que deseemos. El asistente - maestro necesita considerar al joven novato como una renovada concepción de un colportor exitoso, veremos como el principiante da sus primeros pasos y dependerá de nosotros si le damos una adecuada o deficiente instrucción.

El dicho dice: “gallina que come huevo aunque le corten el pico” ¿Porque Juan en cada campaña termina siempre endeudado? Hay que reconocerlo, porque así lo formamos. Si el colportor aprendió a ser inconstante en su trabajo ya que el asistente no controló sus entregas y depósitos diariamente, esa conducta se hará un hábito y será muy difícil corregirla.

Algunas veces el asistente se verá en dificultades con conductas aprendidas un tanto difíciles de cambiar en algunos jóvenes. Se podrá observar cuando uno tiene un equipo de aprendices, usualmente en las cuatro primeras semanas hay cierta incomodidad en algunos, les cuesta amoldarse a su nueva rutina, a partir de esas semanas los colportores comenzarán a darle menos molestias al asistente y estarán más dispuestos a seguir con las reglas. Las nuevas conductas están siendo parte de estos jóvenes.

¿Qué hacemos cuando un joven se resiste al cambio o normas del colportaje? Todo joven que está dispuesto a cambiar debe tener una oportunidad. Pero si un joven no está dispuesto a modificar sus conductas lamentablemente solo hay dos opciones para él: Sale por iniciativa propia originada por la presión que ejerce el ritmo de trabajo o el asistente tendrá que invitarlo a retirarse ya que se está convirtiendo en mal ejemplo a sus demás compañeros.

Me agrada lo escrito por Elena de Write: “Quienes han adquirido experiencia en este trabajo tienen un deber especial que cumplir en lo que se refiere a enseñar a otros. Eduquen, eduquen, eduquen a jóvenes de uno y otro sexo para que vendan los libros que los siervos del Señor escribieron, inducidos por su Espíritu Santo” Colportor Evangélico pág. 67
Al final del camino recorrido el colportor agradecerá a su asistente por la paciencia y firmeza ejercida en su formación como misionero colportor. Dios de sabiduría y poder a los asistentes para guiar a estos jóvenes que serán protagonistas de la salvación de muchas vidas.