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martes, 22 de mayo de 2012

EXIGENCIA POSTMODERNA: EL HUMOR EN EL PULPITO II




El HUMOR EN LA BIBLIA

Es usual sorprendernos o no creer que la Biblia considere elementos humorísticos, sea por respeto a las escrituras, personalidad, aspectos culturales o la apreciación que tenemos de inspiración (8), porque si comprendemos que Dios inspiró a hombres con emociones y sensibilidad humana creeremos también que ellos pusieron en la Biblia elementos humanos como el humor.
Algunos ejemplos humorísticos encontrados en la Biblia es la forma en que se expresa el escritor bíblico de los opresores de Israel, adinerados a costa del pueblo, los describe como señoras gordas, caricaturizándolos como Vacas de Basán (Amos 4:1). La forma en que los profetas se expresan burlescamente de los ídolos y sus hacedores (Is. 44:12-20; Sal 115:4-8), hechos de leña, aquella misma que se usa para sentarse, cocinar, quemar y con el resto colocarlo en un rincón para postrarse delante de él y adorarlo.
Uno de los momentos donde el profeta usa el humor es cuando Elías se burla de dios Baal y sus profetas (1 Reyes 18),  con el objetivo de resaltar la inoperancia del mismo. Pero, ¿cómo puede usar el sarcasmo en un momento como este, cuando en minutos haría un llamado a la fidelidad a Dios y mandaría a matar a los profetas falsos? Por los resultados hace evidente la finalidad del humor en la búsqueda de la concientización del oyente hacia una decisión radical.
El humor en la Biblia entonces no solo es un forma de comunicación agradable sino su uso conlleva un fin, aún más, exhala reflexión y sentencia, no solo  es un elemento decorativo cuya finalidad es brindar placer al lector sino su imperativo es llevarlo al autoanálisis. Milton Acosta refiriéndose al Humor en el Antiguo Testamento escribe:
“… el humor bíblico no consiste en chistes. Si eso es todo lo que entendemos por humor, no vamos encontrarlo en las Sagradas Escrituras. Más que para reír, el humor bíblico sirve para hacernos pensar.” (9)


EL PÚLPITO DE HOY

Toda sociedad ha exigido siempre a la iglesia congraciarse con ella, esperando que ésta asimile la mayor parte de conceptos o estilos de vida, desde los orígenes de la humanidad los grupos humanos han deseado adaptar la iglesia a sus “ideales personales” no solo en fondo sino en forma. La única manera de salvaguardar el ideal de Dios es conduciéndonos bajo sus principios establecidos en la Biblia evitando que estos permanezcan en el vitral de la admiración y llevarlos a la mesa de la realización.
La mayoría concuerda que nuestra iglesia necesita el reavivamiento y la reforma, y la búsqueda de ella nos lleva preguntarnos las razones por las que la iglesia se encuentra en esta situación. La iglesia espera con avidez los cultos, tratando de conocer las directrices divinas, y a la vez sus corazones humanos desean evitar toda palabra que muestre su desnudes espiritual. Toca al predicador contribuir en su acercamiento a las directrices divinas y no fortalecer sus tendencias humanas. Es razonable entonces la preocupación por la forma y el fondo de los sermones presentados en los pulpitos. LeRoy Edwin lo expresa así:
“Hay muchas iglesias formales con un muerto en el púlpito y almas muertas en los bancos, en lo que se refiere a la vida vibrante del Espíritu Santo. Y el dedo del Cielo escribe: “Tú tienes nombre de que vives y estás muerto”.
“Verdaderamente, no hay nada más trágico como lo dice un escritor, que un predicador muerto en el púlpito predicando a miembros muertos en los asientos.”
“¿Cuál es, entonces, la naturaleza de ese poder y cómo obra? El poder del Espíritu Santo convence de pecado. Hace que los oyentes se vean como Dios los ve. Hace que la gente vuelva a casa no admirando al predicador, sino agitada. Turbada, a veces prometiendo nunca más escucharlo. Sin embargo saben, en lo íntimo de sus almas, que él está en lo cierto y ellos equivocados” (10).

El deseo de granjearse con los oyentes postmodernos puede traernos dificultades a la hora de presentar verdades que impliquen decisiones radicales. Esto no implica que los sermones sean aburridos y llevemos a los oyentes a dormitar, sino ávidos y reflexivos, que llevemos a los espectadores a la acción. Milton Acosta explica:
“Hay dos extremos que se deben evitar en la predicación: convertirla en una sesión de chistes o en la lectura de un catálogo. En el primer caso, los oyentes terminarán muy relajados, pero sin haber recibido mensaje alguno de la palabra de Dios. En el segundo, es posible que la gente comprenda algunas cosas a cierto nivel, pero si después de un gran esfuerzo, logran mantenerse despiertos, probablemente no querrán volver a saber de Dios ni del predicador.(11)”

El uso de relatos con mecanismos visuales estrafalarios, enfocados en seducir al oyente por puro regocijo, dejando de lado el sentido mismo del tema, provocará satisfacción general pero quizás pueda eclipsar el mensaje mismo. Puede ser que queramos nutrir al pueblo de Dios con hamburguesas y tortas decorativas cuando al final tendremos grandes iglesias obesas pero enfermizas. Haddson Robinson dice: “un relato contado sin razón, podrá entretener o divertir, pero estorba el sermón. La anécdota opera a favor de la verdad solo cuando centra la atención en la idea y no en si misma” (12).
En ese contexto es necesario dar un vistazo a lo que Elena de White escribe:
“El pastor que está listo a participar en conversaciones frívolas, listo a bromear y reír, no comprende la obligación sagrada que descansa sobre él, y si va hacer uso de esa práctica desde el pulpito, el Señor no puede estar a su lado para bendecirlo… Los sermones floridos, no serán suficientes para alimentar el alma de los hijos famélicos de Dios.” (13).
“Algunos de los que se presentan en el púlpito avergüenzan a los mensajeros celestiales que se hallan en el auditorio. El precioso evangelio, que ha costado tanto traer al mundo es profanado. El lenguaje es común y barato; hay actitudes y muecas grotescas. Algunos hablan en forma muy rápida; otros tienen una enunciación pesada y confusa” (14).

El uso de un sermón bien preparado con el fin de desarrollar las vidas de los oyentes de la manera en que Dios lo desea, será una preocupación continua del predicador. Las formas y el fondo harán que el sermón sea consistente y cumpla sus propósitos.


CONCLUSIONES:
1.       La Biblia usa el humor como medio lingüístico para exponer verdades con el objeto de llevar al oyente a la reflexión y decisión.
2.       La sociedad exige una adaptación de la iglesia hacia sus exigencias, nuestros modelos principistas están basadas en la palabra de Dios y esto incluye en la forma de usar el humor en la predicación.
3.       La responsabilidad del predicador será en insertar el humor como recurso en sus predicaciones con el fin de mostrar el mensaje llevando a las personas a la toma de una decisión, y no llevarla a cavilar parcamente en los designios bíblicos.


(1)    Lipovetsky, G. La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. (Barcelona: Anagrama, 1986), 158.
(2)    Hong In Sing, Moffat Eduardo, Tomasini Daniel, Ética y Religiosidad en Tiempos Posmodernos. (Buenos Aires: Kairos Ediciones, 2001), 21
(3)    Romero, Alejandro. Lipovetsky: Una Teoría Humoristica de la Sociedad Postmoderna. Consultado el 10 de Marzo del 2012. http://www.tebeosfera.com/1/Documento/Articulo/Humor/Lipovetsky/sociedad_postmoderna.htm
(4)    Lipovetsky, G. , 167.
(5)    Romero, Alejandro.,
(6)    Hong In Sing, Moffat Eduardo, Tomasini Daniel,. 21.
(7)    Nuñez, Miguel Ángel. Educar es Redimir. Bases para una filosofía de la educación cristiana. (Lima: Fortaleza, 2007), 77.
(8)    Las teorías más conocidas de cómo fueron inspiradas las escrituras son la inspiración dinámica o pensamiento y la inspiración verbal. La primera muestra a Dios como el que inspira el pensamiento del profeta y este último plasma lo revelado con sus propias palabras. En cambio, la verbal Dios usa al profeta como secretario, siendo sus escritos las palabras exactas de Dios.
(9)    Acosta, Milton. El humor en el Antiguo Testamento. (Lima: Ediciones Puma, 2009), 89.
(10)Edwin From, LeRoy. La Venida del Consolador. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2010), 93.
(11)Ibíd., 240.
(12)Haddon Robinson, La predicación bíblica (Miami: Flet y Unilit, 2000), 162.
(13)Harmon, Elena. La Voz su Educación y su Uso correcto. (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, ), 297.
(14) Harmon, Elena., 298

lunes, 14 de mayo de 2012

EXIGENCIA POSTMODERNA: EL HUMOR EN EL PULPITO I



Todo predicador desea que sus oyentes puedan comprender las verdades de una manera atrayente, donde al final del sermón sean despertados por el Espíritu Santo y no por el codo del compañero del costado. Ha sido muy discutida la utilización del humor en los pulpitos, hay predicadores que están de acuerdo por sus efectos atrayentes y otros se muestran recelosos por considerarlo poco serio.
En este estudio analizaremos la forma en que el pensamiento postmoderno de nuestra sociedad ha cambiado en sus exigencias respecto al humor, así mismo cómo esta misma exigencia se ha trasladado a la iglesia. Nos introduciremos brevemente a la forma en que los escritores bíblicos del Antiguo Testamento utilizaron el humor, de esta manera estableceremos algunas consideraciones respecto al uso del humor en el pulpito.
El humor como otras peculiaridades de una sociedad son manifestaciones de situaciones o percepciones que tienen los hombres de acuerdo a sus épocas de modo que difieren en sus exigencias y características de acuerdo al modo de pensar que tienen las sociedades en sus diferentes momentos históricos.


CARACTERISTICAS DEL HUMOR POSTMODERNO

La característica peculiar del hombre postmoderno es su desinterés en los problemas comunes que afectan a la sociedad, está decepcionado de los ideales y busca sobrevivir el día a día, con esa intención el humor en este caso es imprescindible en su accionar, el mecanismo de defensa a usar es la presencia del humor en todos sus momentos, a diferencia del humor moderno o medieval que era usado en momentos específicos como recurso de la razón, el humor postmoderno está impregnado en toda actividad, ésta casi siempre es irreflexiva, vana e ilógica (1).
Aunque el humor muchas veces sirva como mecanismo de defensa, sólo se tiene por un fin en sí mismo, no es utilitario, ni tiene como objetivo comunicar mensaje alguno, simplemente se concentra en divertir (2). El oyente disfruta el placer de reír, para esto no es usado necesariamente un elemento motivante, está allí por el gozo que proporciona.
A comparación de la época moderna donde Charles Chaplin o Mario Moreno Cantinflas critica humorísticamente la situación política de su época, hoy no se lo usa para ello, por cuanto eso implicaría preocupaciones, el humor postmoderno evita identificar aspectos desagradables de la realidad, “le interesa lo lúdico, lo festivo, lo espectacular, lo estrafalario, lo llamativo” (3).
Por considerarse necesaria para evitar la confrontación de ideas y pasarla bien, siempre se hace obligatorio el uso del humor en todo espacio social. Las personas aprecian el sentido del humor de sus comunicadores convirtiéndose en un instrumento de atracción necesaria.
Si antes el espectáculo humorístico recaía en las desgracias de personajes inferiores, hoy el humor evita en lo posible la confrontación originada por la desigualdad, como dice Lipovetsky, “la igualdad se ríe de la igualdad” (4), hay una necesidad de respeto por la diversidad, sin embargo no es tan blando cuando se trata de una actitud diferente de los moldes sociales postmodernos.
Ante los cambios rápidos y constantes el humor no es ajeno a ese fenómeno, exige una renovación constante, gusta de la excentricidad y el colorido.


EXIGENCIAS DE HUMOR EN LOS SERMONES

Al considerarse necesario el humor en cualquier actividad humana con un fin paliativo para las dificultades originadas en los grupos sociales se hace imperativo el uso del humor en toda reunión y por ende en todo sermón, colocando al sermón que no tiene toques de humor en su desarrollo en aburrido o poco atractivo. Hace aproximadamente 10 años atrás los jóvenes de entre los 16 a 23 gustaban de sermones con una considerable carga humorística (5), hoy estos mismos jóvenes que ya son adultos han continuado con sus gustos celebrando cada gracia salido del pulpito,por lo que la demanda del público hacia un predicador gracioso es notoria no solo en grupos juveniles sino ahora en grupos adultos. No es sorpresa el éxito de predicadores que insertan constantemente elementos graciosos en sus sermones, el contexto social lo demanda.
Es considerado aburrido un sermón analítico, reflexivo y utilitario. La necesidad de los oyentes exige al predicador un sermón con tintes de humor placentero con el único fin de disfrutar y producir “bienestar” espiritual (6). En este caso se corre el riesgo de dejar de lado problemas que puedan estar afectando a este grupo social o analizarlos pasivamente para no provocar intranquilidad ni angustia en sus oyentes. Si las iglesias tienen una tibieza espiritual es que quizás sus predicadores han evitado tocar puntos agrios que la iglesia necesita, el deseo de “atraer” más oyentes pueda ser que se haya dejado de predicar verdades importantes y hoy tengamos miembros con problemas espirituales serios.
Como el humor postmoderno es agradable mientras no toquen nuestras heridas o defectos sociales, se convierte en un problema cuando se usa para resaltar problemas dentro de una iglesia al punto que sus oyentes pueden sentirse incómodos con dicho mensaje (7). Sin embargo esto conlleva dificultades cuando se trata de buscar el crecimiento espiritual de la iglesia ya que consideramos que somos llamados a edificar una iglesia con miembros apartados del pecado.
El predicador si desea captar a una mayoría social tendrá que ser excéntrico, utilizando música, luces y otros elementos que brinden variedad y atraigan los ojos y oídos del oyente, el efecto “comida rápida” agradable al paladar pero desagradable a la nutrición. Títulos de sermones como: “American Pie” para tratar temas de sexualidad en jóvenes o la inserción de luces coloridas y otros efectos teatrales en los pulpitos, muestran el deseo de satisfacer las necesidades de nuestros oyentes postmodernos.   

Conclusiones:

1.       Para el hombre postmoderno el humor es inherente en toda actividad social, la inexistencia del mismo atrae apatía por lo tanto se le exige al predicador insertar elementos humorísticos en sus prédicas. Allí el éxito de los predicadores afines a esta forma de predica.

2.       El humor postmoderno es evasivo a los problemas, gusta de predicadores que evadan temas que revelen sus necesidades espirituales.

3.       El hombre de hoy busca placer por medio del humor y deseará “disfrutar” del sermón evitando hacerse un autoanálisis concreto. Buscará un predicador que presente un mensaje placentero que haga reflexionar pero que no lo lleve a sacarlo de la zona de comodidad.

4.       Como el oyente gusta de lo excéntrico, colorido y cambiante, exigirá un pulpito con luces, efectos teatrales, sonidos y otros atrayentes visuales y auditivos, primando lo superficial ante lo profundo.

lunes, 13 de febrero de 2012

ANÁLISIS CRÍTICO DEL LIBRO: ASESORAMIENTO Y CUIDADO PASTORAL DE HOWARD CLINEBELL



Howard Clinebell Asesoramiento y Cuidado pastoral, Gran Rapids, Mi: Libro desafío, 1995.  440 páginas  

La consejería es un asunto propio de nuestra función pastoral, Años atrás creía que no existía algún material concerniente a ella, con contenido científico y tan bien abordado.  Por esa razón, algunas veces nuestros aconsejados salían insatisfechos  y pensaba que había hecho una buena labor espiritual con soluciones enfocadas en la oración de la atención corta o larga en el aconsejado.
            La obra del autor contiene información valiosa para el consejero por sus múltiples formas de ayudar al aconsejado y las técnicas mencionadas. Sin embargo algunas  métodos pueden tener debilidades por sus raíces humanistas, esto se comprende por la perspectiva del autor ubicada sobre una plataforma de concepciones evangélicas con tintes sincretistas. Siguiendo esta línea de pensamiento creemos que contiene influencia postmoderna, ya que trabaja sobre las creencias particulares de la persona como desarrollo de la técnica antes que las directrices bíblicas como normativa para la misma.
Una muestra de ello se encuentra en la página 367 donde menciona que el yoga es el elemento factible en la dramatización para mejorar la crisis emocional, incluye la danza como agente regulador en la resolución de problemas llevándolo a tener un crecimiento en plenitud de vida del aconsejado.
            La página 386 sostiene que la psicoterapia contemporánea basada en la psicología oriental tiene eficacia en algunas intervenciones de la asesoría, que por su puesto tiene raíces filosóficas orientales, y cree que son instrumentos útiles en las intervenciones del aconsejamiento. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo es posible esto en  la intervención del aconsejamiento cristiano? ¿Remplazaremos nuestros consejos bíblicos basados a la filosofía oriental?  Lo más intrigante es que el libro tiene el título de “Asesoramiento y Cuidado  Pastoral,”  tal vez debiera tener un título más general como: “Consejería e intervención en crisis”, pero no pastoral porque el término tiene connotaciones bíblicas. Creemos que es relevante para el entorno, pero en Sudamérica,  ¡no!, y mucho menos en el  Perú, tal vez el punto de vista desarrollado en mi crítica, pueda motivar un estudio sociológico y aplicar un nuevo concepto en el aconsejamiento pastoral que nos caería muy bien a nuestra realidad cultural.  De pronto muchos de los conceptos vertidos como erróneos puede ser aplicado aquí.
            En partes del libro es notorio encontrar pensamientos panteístas y existencialistas para el crecimiento en plenitud como lo llama el autor como lo podemos ver en la página 396, de esta manera estamos frente a un sincretismo en el aconsejamiento pastoral, empela la filosofía y la biblia en las técnicas de aconsejamiento.
            Lo destacable, es la premisa del autor en el trabajo pastoral y la centralidad de espíritu, trabajando en esta forma, de una manera global el entorno, convirtiéndose la iglesia en lugar de agencia de primeros auxilios y no un club social como se presenta muchas iglesias de hoy.  Este pensamiento tiene mucha relación en la cosmovisión adventista en la cual creemos que la iglesia es un hospital en donde existen muchos enfermos y un lugar donde encontramos la salvación y sanidad.
            Frente a la critica presente, crea una necesidad urgente de tecnificar y crear una nueva epistemología del aconsejamiento pastoral con una plataforma bíblico-adventista, ya que la iglesia cuenta con materiales de base como los escritos de Elena de White.
            Prueba de lo que dijo frente a esta realidad, que en la  mayoría  de los descubrimientos científicos en cuanto a las  ciencias o disciplinas surgidas, el espíritu de profecía ha sido una guía para este mundo alienado y muchos hallazgos científicos,  han sido mencionados con anterioridad por el don de profecía.  Por otro lado, debe existir un equilibrio a lo leído.
            Creemos que la empatía tiene sus ventajas en la  resolución de conflictos  internos en el asesorado, sin embargo se puede correr el peligro de la contransferencia en el asesor, el libro  no menciona este aspecto, sería interesante el desarrollo del peligro a lo antes mencionado en otra obra futura desarrollada por él autor.
            Lo más destacado en la obra es la forma como indagar en la mente de los asesorados, utiliza las ciencias auxiliares, como  la psicología. La obra desarrolla la función de la pastora, desde un punto de vista personal y conservador puede actuar como un ente ayudador, más no como ente funcional (ayuda al pastor más no es el pastor), su lectura toma como aceptable la función de la pastora con todas sus prerrogativas.    
            La obra nos enseña a escuchar con técnica, donde la persona se siente asesorada y atendida, esto se deja notar en la vida de Jesús en la tierra constituyendo un modelo eficaz en el pastor tradicional de hoy. Debo aplaudir la forma como etiqueta a la persona en crisis, lo llama “asesorado” esto es muy positivo en la empatía del consejero y aconsejado, no lo muestra como persona enferma, por otro lado nos enseña a tener una percepción más amplia en el aconsejamiento, respetando sus creencia y no atropellando sus tradiciones, ya que puede ser de ayuda para el crecimiento en plenitud.
            Finalmente, otro de los puntos positivos en la obra, destaca que el consejo pastoral debe tener una red de apoyo multidisciplinario de confianza y a su vez desarrollarse personalmente en la ayuda  de los asesorados.  Definitivamente a pesar las múltiples discrepancias a lo leído, con su lectura se puede tener una mejor forma de ver el asesoramiento, para llegar de una forma  profesional  en pro de ayuda a nuestros feligreses. 
                          
               Lic. Robin Basilio Mamani Condori
               Pastor distrital MOP - Unión Peruana del Sur
Estudiante de la Maestría en Teologìa SALT-UPeU
Contactarse por email: robinteologia@yahoo.com

jueves, 13 de octubre de 2011

INMEDIATISMO CONTEMPORÁNEO Y EL CRECIMIENTO DE IGLESIA


El individualismo del hombre y los cambios rápidos y continuos del ambiente en que se encuentra son dos de los elementos a analizar. El día a día sugiere repetidamente la aceleración en el consumo y descarte de objetos comprados o costumbres adquiridas sumado al deseo individualizado del hombre en “superarse” casi siempre por encima de los otros, sin importar decididamente su relacionamiento corporativo con los individuos que le rodean, promovido por la estima que tiene la sociedad a los valores extrínsecos tangibles (dinero, posición, influencia y fama), antes que valores intrínsecos intangibles (amor, honor, honestidad, paz y felicidad), hacen de él un buscador incansable de resultados rápidos.



CONSUMO Y DESCARTE

Hannah Arendt describe en la economía la situación del hombre: “la economía del desperdicio, en la cual todas las cosas deben ser devoradas y abandonadas casi tan rápidamente cuanto surgen en el mundo, a fin de que el proceso no llegue a un fin repentino y catastrófico” . Los cambios sociales, políticos, culturales, acompañados con la velocidad y el volumen de información. La rapidez con que la tecnología cambia el vivir cotidiano, formándose en el paso nuevos códigos y comportamientos . envuelven a todos la sensación que todo viene y a la vez se queda atrás, el presente nuevo es cambiante y casi de inmediato pertenece al pasado, esto hace que el receptor se adhiera rápidamente a ese mismo ritmo de consumo y descarte, plasmándolo en sus actividades cotidianas.



PERSONALIDAD Y UNIDAD

El hombre es un ser personal que desea vivir en comunidad. Tomas de Aquino lo expresa utilizando la palabra microcosmos para describir al hombre, así somos entes influyentes e influenciados, de esta manera el desarrollo humano se basa en el relacionamiento en comunidad y conservación de la identidad, ambas partes se protegen una a otra, sin embargo hoy se observa la contraparte de estos dos elementos. El ser humano individualista desea recibir apoyo grupal, espera la aceptación de la sociedad sin el deseo de tocar sus concepciones individualistas para ser aceptado por su esfera relacional, ésta le impone determinadas normas de aceptación, al recibirlas pasa a ser parte de un sistema de reglas que le son impuestas por la sociedad, a esto llamamos alienación, de esta manera se convierte inconscientemente en un ser masificado, robotizado, sin posibilidad de iniciativa y creatividad, sujeto a normas que le causan infelicidad, impaciencia y sentido de insatisfacción a lo que Diana Andreia explica:

“El ser humano no es visto como la categoría fundamental; esta categoría pasa a ser el todo, o sea, la institución, el estado, la organización. Tenemos allí la concepción totalitaria, colectivista, de mundo. Las conductas de masificación, de anonimato, la predominancia de la burocracia son consecuencias de tal visión del mundo y del ser humano”.

Con este modelo se tiene la tendencia continua de abandonar contantemente los principios que rigen su vida. Su identidad está conducida por la forma en que lo absorbe el todo, por tanto la identidad es movimiento, es desarrollo del concreto, identidad es metamorfosis. Por lo tanto la identidad está en constante proceso de cambios. Porque el inmediatismo exige el éxito a corto plazo, pero lo contradictorio es que no da tiempo ni espacio para que esto suceda originando satisfacciones cortas e insatisfacciones largas.

“El inmediatismo (que es la consecuencia del individualismo) lleva uno a vivir una vida carente de sentido. En el desarrollo de la personalidad tiene mucha importancia el sentido social, el sentido comunitario; el ser humano es relacional y si falla esa relación humana, falla también el encuentro consigo mismo, la propia realización personal, y es fácil que pierda o no desarrollo convenientemente el sentido crítico, debido al alto nivel de individualismo e inmediatismo. Esto implica una obediencia a modelos impuestos por deseo de aceptación o necesidad y muchas veces contradiciendo sus propios deseos o sueños”.

La competencia a todo nivel donde los de atrás vienen galopando tratando de ocupar nuestro puesto o los otros amenazados por nuestro “avance” hace que favorezca el individualismo y sea menos posible la comunidad, sumado al valor numérico que le da la sociedad al éxito hacen que el logro sea la excusa solapada en la utilización de diferentes medios rápidos para la concreción de propósitos individuales aparentemente favorables al sistema y al individuo, sin embargo con grandes vacíos y necesidades de satisfacción personal.



MODELO BÍBLICO FRENTE AL INMEDIATISMO

Estamos inmersos en un mundo donde diariamente nuestras mentes están siendo bombardeadas por modelos sociales, a diario los medios de comunicación nos dan por sentado el éxito de los mismos, necesitamos buscar modelos bíblicos para afirmar nuestras perspectivas de trabajo y liderazgo, si creemos todavía que el libro inspirado tiene vigencia en la dirección de nuestras formas de vida como lo dice el Apóstol Pablo, 2 Tim 3:16,17 (NVI) “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto equipado para toda buena obra” (la cursiva es mía) es necesario considerarlo como una guía real.



COMUNIDAD EN LA DIVERSIDAD

La Biblia redunda en la conservación del hombre como ser individual y a la vez desea que viva en comunidad. No viola su capacidad de decidir, desea una obediencia consiente y no forzada, Jn. 14:15 (NVI) “si ustedes me aman obedecerán mis mandamientos”, Jer. 21:8 (NVI) “Y a este pueblo adviértele que así dice el SEÑOR: Pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte”. El texto Bíblico no acepta una obediencia entre dientes, alienada por el deseo de aceptación suprimiendo su personalidad, exalta la obediencia alegre, movida por el amor. Sin embargo considera imperativo su vivencia en comunidad, Lv. 19:18; Mt 5:43; 22:39 (NVI). “… ama a tu prójimo como a ti mismo”, podríamos decir que este versículo resume el deseo de Dios para el ser humano, conservando su personalidad y viviendo en comunidad. El apóstol Pablo recurre a la ilustración del cuerpo humano donde cada pieza es fundamental en su funcionamiento, 1 Cor 14: 27 (LBA) “Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él” (la cursiva es mía). Al miembro se le respeta y ama por la función individual que desempeña, esto no le da autoridad para manipular ni coaccionar a sus hermanos, así todos son iguales, ya que la cabeza es Cristo, así todos comparten en libertad y comunión sus anhelos. La armonía está en el sometimiento de los unos a los otros. Sólo cuando nos apartemos del modelo de gobierno representativo que tiene la iglesia adventista con la dirección del Espíritu Santo en todos sus niveles, estaremos alejándonos de la perspectiva bíblica de liderazgo.

Se tiene el riesgo que la preocupación del objeto de salvación sea sustituida por los logros personales aparentemente satisfactorios para nosotros y el grupo social en que podemos encontrarnos haciendo de nuestros discípulos piezas útiles en el mecanismo de producción de la iglesia. La ansiedad en lograr resultados inmediatos puede producir miembros con valores de vida muy bajos, quedando rezagada la formación integral del miembro de iglesia (salud, familia, economía y espiritualidad) produciendo a posteriori un mal testimonio de vida y familia.

El peligro es que en estos últimos 10 años no se hayan desarrollado líderes a tal punto que podamos encontrar en las reuniones los mismos rostros de aquellos que fueron formados años pasados, pero ahora con más arrugas. Quizás sea porque dentro de nuestra iglesia los mismos hermanos estén habituados a resultados inmediatos y no tener la paciencia de formar discípulos. Nosotros mismos inconscientemente estemos ayudando en cimentar ese hábito al visualizar nuestro éxito en el bautismo del nuevo miembro como punto cumbre de nuestras realizaciones, así el hermano de iglesia aplica las mismas formas al trabajar con sus estudiantes de la Biblia. Russell Burril explica el modelo de Jesús:

“El no dio proyectos elaborados, ni grandes gráficos organizativos; simplemente organizó y capacitó a un grupo pequeño. Y cambió el mundo. No estaba preocupado por construir grandes instituciones; estaba preocupado por construir personas” .

Siempre dirigimos nuestras miradas al modelo de crecimiento de iglesia de Jesús. Si podríamos definir hoy el éxito de Jesús siguiendo la perspectiva actual diríamos que hubo un aparente fracaso, sólo tuvo 12 discípulos y 70 miembros en tres años que al final llegaron a ser 120. Sin embargo su labor consistió en multiplicarse en los 12 discípulos, los formó por espacio de 3 años. Considerando esto, un discípulo no se puede formar con una semana de seminarios, tampoco es un líder cuando se le entrega un certificado, un discípulo se forma con una vivencia continua, involucra impartir el conocimiento y verse aplicando los mismos. Allen Howe lo explica así:

“El adiestró a unos pocos con los que tuvo una relación personal muy estrecha; nosotros adiestramos a muchos que simplemente pasan por nuestras escuelas pensando en un examen y en un llamado”

El riesgo es que estemos absortos en planes y proyectos, buscando métodos novedosos, estructurando ideas y estos a la vez dándonos resultados inmediatos, pero no como los que Jesús ni los discípulos tuvieron, luego casi inmediatamente cambiar a otros nuevos y así continuar con ese mismo círculo. Puede ser que nuestro interés sea salvar nuestro espacio de tiempo con resultados mediatos, esperando que el siguiente realice lo mismo, así las posibilidades de desarrollo sostenido se hace cada vez más lejano.

Lo inquietante es que conociendo nuestras falencias de a pocos pasemos a adaptarnos al sistema social en que nos encontramos y vivamos acallando nuestra satisfacciones de realización.




BIBLIOGRAFÍA

1. ANDREIA DE SOUZA, DIANE. El Inmediatismo Juvenil y su Influencia en el Mercado de Trabajo – Realidad Comparada Entre Brasil y Argentina. Trabajo presentado en el 7° Congreso Nacional de Estudios de Trabajo. Buenos Aires: Argentina

2. RODRÍGUEZ, A.; ASSMAR, E. M. y JABLONSKI, B. (2000) Psicologia Social. 19ª ed. Petrópolis, Vozes, pág 152.

3. BURRILL RUSSELL. La Iglesia Revolucionada del Siglo XXI. Buenos Aires: ACES, 49.

4. ALLEN H. HOWE, El desafío del Crecimiento de Iglesia.

5. ARENDH, HANNAH. Condición Humana. Trad. Ramón Gil. Barcelona: Paidós, 1993.

6. THURIAN, MAX. La fe en crisis. Salamanca: Ediciones Sígueme, 1968.

7. LYOTARD, JEAN FRANCOIS. La condición Postmoderna: informe sobre el saber. Buenos Aires: Rei, 1995.